Queso Sin Lactosa

Existen muchos tipos de quesos que son tan diferentes y que no solo cambian de acuerdo a su tipo de leche, sino también a aquellos componentes que los conforman, como por ejemplo, hay algunos que no contienen gluten y otros que simplemente se les designa como queso sin lactosa .

Y este articulo realmente es significativo porque existen muchas personas que  son intolerantes a la lactosa pero que sin duda son amantes de los quesos. En este sentido, la intolerancia a  la lactosa es una entidad existente en alrededor de el 30% de los celíacos. Se trata en la discapacidad para asimilar el azúcar de la leche, gracias a una escasez de la enzima lactasa.

De esta manera, al ser una intolerancia alimenticia, se muestran otros niveles de afectación del individuo al consumir la sustancia. Se piensa que, de media, una hombre intolerante a la respectiva lactosa puede agregarla a su organismo entre 2-7 gr al día, por ello es significativo conocer que si son intolerantes a este componente, habitualmente podrán comer algunos quesos, pero no en sumas muy exageradas.

Queso sin lactosa

queso maduro

A pesar de que puede expresarse que el queso, ciertamente, posee lactosa, no siempre es así y hay varias clases de queso que estas personas pueden almorzar ya que son ciertamente sin lactosa. Antes de entrar en saber cuáles son, hay que conocer antes cómo es el desarrollo de la elaboración de un queso sin lactosa , y así concebiremos mucho mejor por qué algunos de estos alimentos no llevan lactosa.

Procedimiento para la realización de un queso sin lactosa

Lo primero que se realiza es agregar a la leche un cuajo, para que ésta cuaje, permaneciendo entonces la leche coagulada y el suero. En este orden de ideas, en el suero es donde dura la mayor parte de lactosa, quitando muy poca suma en la leche cuajada.

Por otro lado, para que el queso florezca y fermente, se amplían bacterias que desordenan los elementos, entre ellos la lactosa, que pasa a transformarse en ácido láctico. Es entonces en aquel momento, cuanto más lapso de gestación posea un queso, más lactosa se habrá repudiado.

Con estos elementos, podemos concebir por qué un queso fresco, flácido, o con mucho suero no sería idóneo para intolerantes a la lactosa y un queso seco o transformado, probablemente sí. Esto no quiere expresar que un individuo intolerante a la lactosa pueda almorzar todos estos quesos, dependerá de cada hombre y su aguante.

Los quesos madurados o alterados a través del proceso de fermentación  no dominan usualmente lactosa, o derechamente no sujetan. No obstante, depende del grado de curación y la manera de elaboración, y hay que asumir mucho cuidado si se es muy sensitivo.

En los quesos curados, la gestación causa que el queso se deseque y reseque hasta que el suero se excluya, muy principalmente en casos en que esta gestación se da de modo artesanal y creciente, y no mediante el método industrial.

Procedimiento para la realización de un queso sin lactosa

Es esencialmente este suero el que coge la lactosa, por ende, si no está vigente en el resto del queso, o en una suma pequeña, simboliza que el queso sería suficiente seguro de comer. Al mismo tiempo, cuanta más proporción de grasa posea el queso, menos lactosa gozará. Es importante destacar que existen algunas clases de quesos que requieren un período de maduración alargado, como el Gouda, el Parmesano o el Manchego viejo, que serían adecuados modelos.

Algunos casos del queso sin lactosa

Algunas variedades de quesos suizos como por ejemplo sucede con el Cheddar es otra de las muestras de queso que (si está elaborado artesanalmente) posee una suma inferior de lactosa. Sin embargo, es complejo encontrar un Cheddar que no haya sido madurado de modo industrial.

Por otro lado, los quesos fermentados se efectúan de una manera específica: Primero se fermenta la leche y en seguida se fabrica el queso en sí mismo, con su desarrollo de maduración como cualquier otro. Es este transcurso de pre-fermentado de la leche el que causa que se desarregle en varias moléculas y la lactosa baje.

Maneras de hacer queso sin lactosa en nuestro hogar

Maneras de hacer queso sin lactosa en nuestro hogar

La lactosa es el elemento “azucarado” de la leche, es un disacárido, en otras palabras, un azúcar que está mezclado por 2 moléculas de azúcares desiguales una es la glucosa (azúcar normal) y otra la galactosa. En este sentido, la lactasa, es una enzima que se localiza en el intestino y que accede con romper los vínculos entre los dos azúcares para ser asimilados y esgrimidos a continuación por el organismo como fuente de dinamismo. En torno a lo expuesto, hay muchos seres humanos que no presentan esta enzima debido a su origen, estas son:

Racial: las razas humanas que proceden de regiones donde no es frecuente la ganadería para la elaboración de leche de forma original, poseen unos sumarios de intolerantes entre su localidad muy altos.

Para las individuos que gozan de cierto grado de intolerancia, y sobre todo para los más adolescentes, la dieta de lácteos y sus procedidos se limita a los géneros que de representación artificial se excluye la lactosa de su constitución o al queso maduro donde dicha lactosa la han metabolizado casi por completo, mediante las bacterias que ocasionan el ácido lácticas durante el causa de maduración. Por otro lado, para el gasto de quesos frescos podemos crear en casa de manera muy fácil queso sin lactosa.  Esta clase de queso sin lactosa es muy encantador al gustillo ya que es levemente dulce y su contextura es muy dócil.

Pasos a seguir en la elaboración del queso sin lactosa

elaboracion del queso

Optar por conseguir en el supermercado una leche sin lactosa. En este sentido, por 1 litro de leche conseguiremos 1 queso de unos 350 gr.

Posterior a ello, vertemos la leche en un recipiente para poder calentarla levemente, la temperatura puede estar a unos 37º. Seguidamente incorporamos una cucharada pequeña de cloruro de calcio, del mismo modo agregamos una cucharadita de cuajo. El siguiente paso es mezclar muy bien los ingredientes y los dejamos reposar mínimo 45 minutos a 2 horas.

Pasado el tiempo, cuando notemos que la cuajada está en su punto, es decir, hecha, esta debe presentar una consistencia fija y con un corte limpio. Seguidamente, preparamos nuestros moldes para poderle dar forma a los quesos y finalmente dejamos desuerar al menos unas 2 horas o hasta 12 horas, este tiempo se dará de acuerdo a la consistencia deseada.

EL DATO                                                                                                                                                     

Ser una persona que presente intolerancia a la lactosa no significa que debe eliminar todos los lácteos de su respectiva dieta. La intolerancia a la lactosa es una enfermedad intestinal que impide la adecuada digestión de la lactosa (el azúcar oriundo de la leche) gracias a una deficiencia en la enzima que se encarga básicamente de apartar la lactosa en dos azúcares únicos (glucosa y galactosa) durante el proceso de digestión. Asimismo, esta enzima digestiva se le designa como lactasa.

Un dato realmente oportuno es que si la lactosa no ha sido desplegada en los dos azúcares que se mencionaron anteriormente  y llega entera al intestino, el cuerpo no podrá empaparla ni digerirla y excitará a que la persona padezca de gases, malestar, diarrea y dificultades intestinales.

Trascendencia de los lácteos en cada fase de la vida humana

La leche es el primer nutrimento que absorbemos al nacer, a través de la lactancia materna, y tras ella, se bautiza en parte de la dieta periódica de los niños y subsiguientemente de los adultos. Los lácteos efectúan ocupaciones determinados en desiguales instantes de la vida de un individuo por eso es tan trascendental su gasto a todas las épocas de nuestra vida.

Es decir, en la infancia y adolescencia ayuda con la formación de huesos y dientes y el progreso intelectual. Por otro lado, en cuanto al embarazo y la respectiva lactancia, también es significativo, no solo para la madre sino también para el bebé que se está formando. En la menopausia, cubre las pérdidas de calcio y trata de evitar la osteoporosis. En cuanto a los ancianos, ayuda al sostenimiento de la masa ósea. Por ello, la ingesta de lácteos es trascendente en todas las épocas, y no debe eliminarse a medida que el individuo va siendo mayor.

Queso sin lactosa fresco o requesón

requeson

A continuación les enseñaré cómo hacer requesón casero, queso sin lactosa que se encuentre fresco o un delicioso queso ricota. En este sentido, el requesón es una clase de queso fresco suave y granulado, muy vil en grasa, y muy gustoso en calcio y albúminas y va sobresaliente tanto en platos sazonados como en postres. Por fin podemos crear nuestro propio queso fresco o cuajada casera sin lactosa.

En torno a lo expuesto, el requesón no es justamente queso fresco tipo Burgos. Posee una textura imperfecta, y disfruta de la mitad de grasa que presenta el queso de clase Burgos. Para formar requesón o ricota casera sin lactosa deberíamos emplear leche fresca pasteurizada, bien sea de cabra, de vaca o de oveja. Pero es muy complicado hallar leche fresca sin lactosa, así que es recomendable usar un tipo de leche sin lactosa corriente (preferiblemente la que es entera) y el requesón casero queda totalmente perfecto,  sin embargo, hay  muchas recetas que expresan que la leche UHT no es idónea para este caso.

Podemos suplantar una porción del litro de leche entera sin lactosa por nata sin lactosa o un yogur natural que no posea la popular lactosa. Esto dará al queso fresco o requesón casero mayor firmeza, no obstante del mismo modo lo hará mucho más grasoso y menos sano.

Asimismo, para realizar un queso fresco o requesón casero sin lactosa tan sólo requerimos avivar la leche sin lactosa hasta 90ºC poco más o menos, o hasta que emprendan a salir burbujitas, sin que llegue a quedar hirviendo. Luego vamos a incorporar lo que seria el acido que puede ser el jugo de un limón para cortar la composición. Agregamos sal al gusto y si es de nuestro gusto, alguna hierba, separando el suero por un lado (que no apartaremos, si no que podemos valer para formar postres) y el requesón que se da de modo granulado por otro.

Para colar el suero lácteo del requesón hogareño podemos emplear un paño fino sobre un colador. En el mismo recipiente caliente la leche en el microondas durante unos 13 minutos o si no lo hacemos en la cocina, y posterior a ello se cuela en lo que es el molde, consiguiendo una llamativa representación del  requesón. Asimismo, como les comenté anteriormente podemos usar el queso sin lactosa en diversas recetas, bien sea saladas o dulces, pero una forma fácil  y rica de consumir este queso sin lactosa es con un poco de miel, uvas o también si es de su agrado, con algún fruto seco

Otro método de hacer queso sin lactosa

Para hacer un rico queso sin lactosa se necesitará:

900 ml. leche que debe ser entera, debe estar fresca y como es adecuado, sin lactosa

100 ml. nata sin lactosa, pero si no lo poseen, pueden reemplazarlo por  1 yogur natural sin lactosa

30 ml. Limón o vinagre

1 pizca sal al gusto

Procedimiento:

En una olla o taza mezclamos la leche y la nata y la llevamos al fuego hasta que empiecen a brotar unas burbujitas, sin embargo, no podemos permitir que la leche hierva, debe estar a unos 90ºC. Asimismo, si no quieren hacer este paso en la cocina pueden hacerlo en el microondas calentando por 13 minutos. Ya fuera del fuego, le agregamos el zumo de limón o el vinagre y vamos a menear bien con una cuchara preferiblemente de madera hasta que empiece a trozarse la mezcla, si observan que la leche no se cortó vuelvan a calentarla.

Luego vamos añadir la sal, la cantidad será a su gusto. Dejamos reposar esta composición durante unos 30 minutos a temperatura ambiente, es decir, que no esté bajo temperaturas muy calientes ni muy frías.

Posteriormente a ello si no gozamos de alguna clase de molde que se use para la elaboración de un queso sin lactosa, simplemente lo podemos reemplazar por un colador que debe ubicarse sobre un cuenco, y sobre el respectivo colador ampliamos gasas estériles o un paño muy fino. Derramamos la mezcla sobre el coladero, la oprimimos un poco con un cucharón y dejamos goteando 1 hora en la nevera, hasta que se aparte el suero y en el tamiz quede el requesón.